Diagnóstico y cuantificación del foramen oval permeable. ¿Cuál es la técnica de referencia? Estudio simultáneo con Doppler transcraneal, ecocardiografía transtorácica y transesofágica.

 

Teresa González-Alujas, Arturo Evangelista, Estevo Santamarina, Marta Rubiera, Zamira Gómez-Bosch, José F. Rodríguez-Palomares, Gustavo Avegliano, Carlos Molina, José Álvarez-Sabín y David García-Dorado.
Laboratorio de Ecocardiografía y Servicio de Neurología. Hospital General Universitario Vall d’Hebron, Barcelona, España.
Rev Esp Cardiol. 2011;64:133–139.
Resumen: Dr. Cristian Caniggia
 
Introducción y objetivos:
El foramen oval permeable (FOP) es la causa más frecuente de ictus criptogénico en menores de 55 años; además se ha asociado a otros procesos patológicos como la embolia gaseosa venoarterial por descompresión, el síndrome de platipnea-ortodeoxia y la migraña. La inyección de suero salino agitado como material de contraste se ha utilizado en la ecocardiografía transtorácica (ETT), transesofágica (ETE) y en el Doppler transcraneal (DTC) en la detección de cortocircuitos intracardíacos. Aunque la ETE se ha considerado el método de referencia en el diagnóstico de FOP, estudios recientes han comunicado que se producen falsos negativos secundarios a la dificultad en la realización de la maniobra de Valsalva. Por otra parte, la asociación con aneurisma del septo interauricular (ASIA) y la severidad del shunt valorados por ETE se han relacionado con mayor riesgo de recidivas. Con la utilización de la imagen armónica, la ETT ha mejorado la valoración del cortocircuito interauricular y hay pocos estudios que hayan analizado la estrategia más adecuada para el diagnóstico y la cuantificación del FOP.
El propósito del presente estudio fue comparar los resultados obtenidos por ETE y ETT con el DTC (realizado simultáneamente con ambas técnicas) en el diagnóstico y la cuantificación del cortocircuito secundario al FOP, y definir la estrategia diagnóstica más adecuada para su valoración en la práctica clínica.
Métodos:
Se estudió de forma prospectiva a 134 pacientes (75 varones, media de edad 46,4 años) referidos por haber presentado un accidente cerebrovascular transitorio (21%), accidente cerebrovascular (68%) o episodios de migraña (11%). Se realizó un estudio con DTC y ETT simultáneos y, 5 minutos después, un estudio con DTC y ETE simultáneos utilizando suero salino agitado para la detección de un cortocircuito derecha-izquierda.
Se consideró la presencia de un FOP por ETT o ETE cuando se observaban burbujas en la aurícula izquierda en los primeros latidos después de la opacificación del contraste en la aurícula derecha (fig. 1), ya fuera basal o después de la maniobra de Valsalva. La severidad del cortocircuito se cuantificó como ligera (< 10 microburbujas), moderada (10-20 microburbujas) y severa (> 20). Por DTC se diagnosticó cortocircuito derecha-izquierda cuando se registraban microseñales en la arteria cerebral media, y se cuantificó la severidad según criterios establecidos (fig. 2). Se consideró el diagnóstico definitivo de FOP cuando dos técnicas mostraron concordancia en su diagnóstico.
Resultados:
Se diagnosticó FOP a 93 pacientes (69%). El cortocircuito se visualizó basalmente por DTC en el 69% de los FOP, por ETT en el 74% y por ETE en el 58%. La maniobra de Valsalva aumentó el diagnóstico del cortocircuito de forma similar en las tres técnicas (26-28%). La ETT y el DTC mostraron mayor sensibilidad (el 100 y el 97%) que la ETE en el diagnóstico de FOP (86%; p < 0,001). El DTC practicado durante la ETE no diagnosticó 12 (13%) cortocircuitos previamente diagnosticados en el estudio durante la ETT. La severidad del cortocircuito también se subestimó mediante la ETE. Los pacientes con FOP y ASIA tenían un cortocircuito moderado o severo con mayor frecuencia que los pacientes con FOP sin ASIA.
 
 
Figura 1. ETT que muestra el paso de contraste a través del foramen oval permeable.
 
 
Figura 2. Cuantificación del cortocircuito por Doppler transcraneal
 
Discusión y conclusiones:
Este estudio demuestra que la ETT es superior a la ETE en el diagnóstico de FOP. La ETE mostró falsos negativos en más del 10% de los casos y tendió a subestimar la severidad del shunt de derecha-izquierda. La realización del DTC simultáneamente a la ETT y a la ETE evidenció que estos falsos negativos no estaban en relación con la técnica de imagen en sí misma, ya que el DTC realizado durante la ETE también presentó un similar número de falsos negativos. La ETE mostró menor sensibilidad que la ETT en el diagnóstico del cortocircuito derecha-izquierda en situación basal, con un número similar de casos diagnosticados con maniobra de Valsalva.
La principal limitación del estudio que destacan los autores es que los resultados del presente trabajo son aplicables sólo al grupo poblacional seleccionado. La ETE es una prueba semiinvasiva con baja tolerancia sin sedación, especialmente en la población joven. Los pacientes recibieron una sedación moderada, superior a la dada en otras series. Aunque los pacientes fueron instruidos para la práctica adecuada de la maniobra de Valsalva y se monitorizó su efectividad mediante la disminución del 25% de la velocidad máxima del flujo de la arteria cerebral media por DTC; esto no significa que la intensidad de la maniobra de Valsalva fuera idéntica a la realizada sin sedación y sin intubación esofágica.
Como conclusión y en vista de estos hallazgos, la ETE no aportaría mayor beneficio en el diagnóstico y la cuantificación del FOP que la ETT o el DTC. Si esto se confirma en otros trabajos que incluyan gran número de pacientes y/o multicéntricos, la ETE estaría indicada sólo en presencia de malas ventanas ultrasónicas o en la valoración de las características morfológicas del FOP antes del cierre percutáneo.